UD9. Educación literaria
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| CC RTVE Carmen Laforet, LA chica rara |
La Colmena
Miguel Delibes. El Camino
Pero las mejores aventis eran siempre las que contaba Java en
días de lluvia, cuando no salía a la busca con su saco y su romana y se quedaba
en casa, recordó el celador: fue un día de estos cuando a Java se le ocurrió
por vez primera introducir en la aventura inventada un personaje real que todos
conocíamos, Juanita la «Trigo», una niña huérfana acogida a la Casa de Familia
de la calle Verdi. En este preciso momento, al ver a Juani prisionera de la
aventi, contuvimos el aliento y el auditorio se quedó expectante y
desconcertado. Con el tiempo, Java perfeccionó el método: se metió él mismo en
las historias y acabó por meternos a nosotros, y entonces el juego era
emocionante de veras porque estaba siempre pendiente la posibilidad de que, en
el momento menos pensado, cualquiera del corro de oyentes se viera aparecer con
una actuación decisiva y sonada. Nos sentíamos todo el tiempo como alguien a
quien va a sucederle un acontecimiento de gran importancia. Java aumentó el
número de personajes reales y redujo cada vez más el de los ficticios, y además
introdujo escenarios urbanos de verdad, nuestras calles y nuestras azoteas y
nuestros refugios y cloacas, y sucesos que traían los periódicos y hasta los
misteriosos rumores que circulaban en el barrio sobre denuncias y registros,
detenidos y desaparecidos y fusilados. Era una voz impostada recreando intrigas
que todos conocíamos a medias y de oídas: hablar de oídas, eso era contar
aventis, Hermana. Las mejores eran aquellas que no tenían ni pies ni cabeza
pero que, a pesar de ello, resultaban creíbles: nada por aquel entonces tenía
sentido, Hermana, ¿se acuerda?, todo estaba patas arriba, cada hogar era un
drama y había un misterio en cada esquina y la vida no valía un pito.
JUAN MARSÉ
Si te dicen que caí
¿Qué son las aventis? ¿Crees que ese
método narrativo (la mezcla de ficción y realidad, el “recrear” intrigas
basadas en lo real) podría extenderse a toda una novela?
¿Cómo consigue Java implicar a sus
oyentes en las historias que cuenta? ¿Por qué se sienten esos oyentes cada vez
más interesados en los relatos?
¿Qué tipos de novelas os gustan y cuáles
leéis?
1.
La familia de Pacual Duarte (Camilo José Cela, 1942)
De mi niñez no son precisamente
buenos recuerdos los que guardo. Mi padre se llamaba Esteban Duarte Diniz, y
era portugués, cuarentón cuando yo niño, y alto y gordo como un monte. Tenía la
color tostada y un estupendo bigote negro que se echaba para abajo. Según
cuentan, cuando joven le tiraban las guías para arriba, pero, desde que estuvo
en la cárcel, se le arruinó la prestancia, se le ablandó la fuerza del bigote y
ya para abajo hubo que llevarlo hasta el sepulcro. Yo le tenía un gran respeto
y no poco miedo, y siempre que podía escurría el bulto y procuraba no
tropezármelo; era áspero y brusco y no toleraba que se le contradijese en nada,
manía que yo respetaba por la cuenta que me tenía. Cuando se enfurecía, cosa
que le ocurría con mayor frecuencia de lo que se necesitaba, nos pegaba a mi
madre y a mí las grandes palizas por cualquiera la cosa, palizas que mi madre
procuraba devolverle por ver de corregirlo, pero ante las cuales a mí no me
quedaba sino resignación dados mis pocos años.
Esta novela recrea una ambiente violento y degradado.
Busca en el texto palabras (nombres, verbos, adjetivos) que anuncien este
clima, que se repetirá a lo largo de la obra
2.
Nada (Carmen
Laforet, 1945)
Bajé
las escaleras despacio. Sentía una viva emoción. Recordaba la terrible
esperanza, el anhelo de vida con que las había subido por primera vez. Me
marchaba ahora sin haber conocido nada de lo que confusamente esperaba: la vida
en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor. De la casa de la
calle de Aribau no me llevaba nada. Al menos, así lo creía yo entonces.
¿Cómo de relaciona este fragmento con la narrativa española
de la inmediata posguerra?
¿Qué relación tiene el fragmento con el título
de la novela?
3. El Jarama
(Rafael Sánchez
Ferlosio, 1956)
Alicia se
interpuso sin dar tiempo a que Carmen contestara de nuevo.
– Pues yo, mira tú, a mí los pueblos no me
disgustan. Una vida tranquila… – se detuvo, pensando -. Y luego, todo el mundo
se conoce.
– A mí me aburre lo tranquilo – dijo
Mely-, me crispa; la tranquilidad es lo que más intranquila me pone. Y eso de
conocerse todo el mundo, ¡vaya una gracia!, ¿pues qué aliciente va a tener la
vida si conocemos a todos? No me convence la vida de los pueblos, lo siento;
debe ser el tostón número uno.
– Estoy contigo, Mely – decía Fernando -; no
puede hacerte ilusión ninguna cosa, si sabes que mañana y pasado y el otro y el
otro y todo el año vas a hacer lo mismo, las mismas caras, los mismos sitios,
todo igual. Es una vida que no tiene chiste. Parecido al trabajo de uno, que
tienes que asistir todos los días y hacer las mismas cosas, que lo único es
estar deseando marchase. Pues igual en un pueblo; lo mismo.
– Pero en cambio no tienes complicaciones ni
quebraderos de cabeza. Todo lo tienes a mano.
– A mí me sabe muy simple – dijo Mely -, ¿qué
quieres que te diga? No puede saberte a nada una vida así. ¿De qué ibas a tener
ganas?
– Pues de nada. ¿Es que hace falta tener ganas
de algo? Estás tranquila y a gusto con lo que tienes y se acabó.
– Sí, sentadita en una silla y
mirando al cielo raso. Ideal.
– Tampoco es eso, mujer. No exageres,
ahora. También hay sus distracciones. Tú no conoces las fiestas de los pueblos;
la gente se divierte en todas partes.
– Pues mira, si es así, vaya suerte
que tienen, porque lo que es yo, por mi parte, suelo aburrirme muchas veces,
con todo y que vivo en Madrid.
En este fragmento al
igual que en el resto de la novela, predomina el diálogo, por lo que las
intervenciones del narrador son mínimas. Localízalas en el texto.
Señala algún ejemplo
que refleje el habla coloquial.
¿Qué piensan los
personajes que dialogan sobre la vida y el trabajo?
4. Tiempo de silencio. (Luis Martín Santos, 1962)
(Pedro, un médico, está en un
calabozo de policía porque alguien lo ha acusado de practicar un aborto
clandestino en el cual ha muerto la paciente).
Tú no la mataste. Estaba muerta. Yo la maté. ¿Por qué? ¿Por qué? Tú no la
mataste. Estaba muerta. Yo no la maté. Ya estaba muerta. Yo no la maté. Ya
estaba muerta. Yo no fui. No pensar. No pensar. No pienses. No pienses en nada.
Tranquilo, estoy tranquilo. No me pasa nada. Estoy tranquilo así. Me quedo así
quieto. Estoy esperando. No tengo que pensar. No me pasa nada. Estoy tranquilo,
el tiempo pasa y yo estoy tranquilo porque no pienso en nada. Es cuestión de
aprender a no pensar en nada, de fijar la mirada en la pared, de hacer que tú
quieras hacer porque tu libertad sigue existiendo también ahora. Eres un ser
libre para dibujar cualquier dibujo o bien para hacer una raya cada día que
vaya pasando como han hecho otros, y cada siete días una raya más larga, porque
eres libre de hacer las rayas todo lo largas que quieras y nadie te lo puede
impedir.
¿Cuál es el signo de puntuación predominante? ¿Cómo son los enunciados:
largos o breves? ¿Hay algún tipo de conector entre ellos?
¿Abundan las repeticiones? Pon ejemplos e indica que sensación
provocan.
Indica el nombre del recurso narrativo que se utiliza en el texto y
explica en qué consiste.
Visionado
de un fragmento de la película “Últimas tardes con Teresa” de Juan Marsé para
reflexionar, entre otros temas, sobre cómo se presenta la confrontación social
entre la Barcelona burguesa y la marginal.
Visionado del tráiler
“Cinco horas con Mario” de Miguel Delibes a partir del cual deberán intuir los
caracteres de Mario y de Carmen.
Seguimos en el aula de informática, ahora te toca a ti recopilar
información acerca de los autores más destacados de los años 60 (Juan Benet,
Gonzalo Torrente Ballester, Juan Marsé y Juan Goytisolo), comentar el argumento
de una de sus obras más destacadas, a qué tipo de novela pertenece y la técnica
narrativa que domina en ella. Tienes que tener en cuenta lo escuchado en clase
y lo que encuentres en internet. Acuérdate se ser selectivo, acuérdate de
buscar más allá de la primera entrada de google, acuérdate que somos muchos y
todos buscamos lo mismo, sé personal y tu trabajo será diferente. Acuérdate de
lo que dijo Stephen Jobs, pocas palabras para tu presentación.
¡Qué la música os inspire!
….CREA TU TEXTO LITERARIO
En este taller
vas a iniciar la técnica narrativa de La
Colmena, de Camilo José Cela. Esta novela transcurre en un café en el que
se mezclan diversos tipos de personajes. Se estructura en secuencias, separadas
por un espacio en blanco. Cada secuencia se centra en las vivencias y
preocupaciones de un personaje. Las historias de estos personajes se
entrecruzan, y se establece una red de relaciones entre ellos.
Con vuestros grupos escribid un relato
con un protagonista colectivo.
1. Decidid
entre todos el nombre de la cafetería en la que va a transcurrir vuestro
relato.
2. Después
haced una lista de personajes y determinad cuál va a ser el problema que tenga
cada uno: por ejemplo una viuda que siempre va a desayunar allí; un joven pintor
que desea exponer sus cuadros en el café; el dueño del café, un hombre muy
cotilla que sabe la vida de todos sus clientes; un camarero que siempre busca
excusas para no trabajar, etc.
3. Escoged
cada uno un personaje y determinad la relación que existe entre ellos. Evitad
las repeticiones.
4. Mediante
el diálogo, reproducid una conversación entre vuestro personaje y otro
personaje del café (la dueña, un vendedor que pasa por allí, otro camarero…).
Usad la narración y la descripción para presentar al personaje y contar su
historia.
5. Juntad
todos los fragmentos, no importa el orden y después leedlos todos seguidos.
Lectura de un fragmento de la novela El camino, Destino de Miguel Delibes. Una vez leído y comprendido
el texto los alumnos deberán realizar a las siguientes actividades:
La idea de la marcha desazonaba a Daniel, el Mochuelo. Por la
grieta del suelo se filtraba la luz de la planta baja y el haz luminoso se
posaba en el techo con una fijeza obsesiva. Habrían de pasar tres meses sin ver
aquel hilo fosforescente y sin oír los movimientos quedos de su madre en las
faenas domésticas; o los gruñidos ásperos y secos de su padre, siempre
malhumorado; o sin respirar aquella atmósfera densa, que se adentraba ahora por
la ventana abierta, hecha de aromas de heno recién segado y de resecas boñigas.
Dios mío, ¡qué largos eran tres meses! Pudo haberse rebelado contra la idea de
la marcha, pero ahora era ya tarde. Su madre lloriqueaba unas horas antes al
hacer, junto a él, el inventario de sus ropas.
—Mira, Danielín, hijo, éstas son las sábanas tuyas. Van
marcadas con tus iniciales. Y éstas tus camisetas. Y éstos tus calzoncillos. Y
tus calcetines. Todo va marcado con tus letras. En el colegio seréis muchos
chicos y de otro modo es posible que se extraviaran.
(…)
—Cuídate y cuida la ropa, hijo. Bien sabes lo que a tu padre
le ha costado todo esto. Somos pobres. Pero tu padre quiere que seas algo en la
vida. No quiere que trabajes y padezcas como él. Tú —le miró un momento como
enajenada— puedes ser algo grande, algo muy grande en la vida, Danielín; tu
padre y yo hemos querido que por nosotros no quede.
Volvió a sorber la moquita y quedó en silencio. El Mochuelo
se repitió: "Algo muy grande en la vida, Danielín", y movió
convulsivamente la cabeza. No acertaba a comprender cómo podría llegar a ser
algo muy grande en la vida. Y se esforzaba, tesoneramente, en comprenderlo.
Para él, algo muy grande era Paco, el herrero, con su tórax inabarcable, con
sus espaldas macizas y su pelo híspido y rojo; con su aspecto salvaje y duro de
dios primitivo. Y algo grande era también su padre, que tres veranos atrás
abatió un milano de dos metros de envergadura... Pero su madre no se refería a
esta clase de grandeza cuando le hablaba. Quizá su madre deseaba una grandeza
al estilo de la de don Moisés, el maestro, o tal vez como la de don Ramón,el
boticario, a quien hacía unos meses habían hecho alcalde. Seguramente a algo de
esto aspiraban sus padres para él. Mas, a Daniel, el Mochuelo, no le fascinaban
estas grandezas. En todo caso, prefería no ser grande, ni progresar.
·
Explicar
el diferente concepto de grandeza que tienen Daniel y su madre.
·
En
esta novela aparecen dos de los temas preferidos de Delibes. ¿Cuáles son?
·
¿qué
otros autores fueron importantes en la década de los 50?











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