UD7. Educación literaria
Autor:
José Ortega y Gasset (1883-1955)
El
filósofo y ensayista José Ortega y Gasset publicó en 1925 uno de los libros de
estética más leídos e influyentes en el renacer de la intelectualidad española
de las primeras décadas del siglo XX: La deshumanización del arte. Gestado en
el contexto de los movimientos de vanguardia, este ensayo constituye una
meditada y lúcida reflexión sobre las características del arte nuevo. El
fragmento seleccionado corresponde a la sección titulada “Arte artístico”………
Responde a las siguientes preguntas:
1.
Busca en el texto una definición de arte.
2.
¿Por qué es necesaria la sensibilidad
humana para el arte?
3.
¿Cuál es la diferencia entre un arte para
artistas y otro para la masa?
4.
Dame tu opinión sobre lo que has leído.
![]() |
| CC Plaza de España 5 |
![]() |
| CC Leer.es |
Relaciona
los siguientes autores con sus obras:
Rafael Alberti La voz a ti debida (1933)
Federico García Lorca Hijos
de la ira (1944)
Vicente Aleixandre Cántico (1928)
Luis Cernuda La
realidad y el deseo (1936)
Jorge Guillén Espadas
como labios (1932)
Dámaso Alonso El
rayo que no cesa (1936)
Pedro Salinas Romancero
gitano (1927)
Miguel Hernández Marinero
en tierra (1924)
Elegía del niño marinero
A Manuel Ruiz Castillo
Marinerito delgado
Luis Gonzaga de la mar,
¡qué fresco era tu pescado,
acabado de pescar!
Te fuiste, marinerito,
en una noche lunada,
¡tan alegre, tan bonito,
cantando, a la mar salada!
¡Qué humilde estaba la mar!
¡Él cómo la gobernaba!
Tan dulce era su cantar,
que el aire se enajenaba.
Cinco delfines remeros
su barca le cortejaban.
Dos ángeles marineros,
invisibles, le guiaban.
Tendió las redes, ¡qué pena!,
por sobre la mar helada.
Y pescó la luna llena,
sola, en su red plateada.
¡Qué negra quedó la mar!
La noche, qué desolada!
Derribado su cantar,
la barca fue derribada.
Flotadora va en el viento
la sonrisa amortajada
de su rostro. ¡Qué lamento
el de la noche cerrada!
¡Ay mi niño marinero,
tan morenito y galán,
tan guapo y tan pinturero,
más puro y bueno que el pan!
¿Qué harás, pescador de oro,
allá en los valles salados
del mar? ¿Hallaste el tesoro
secreto de los pescados?
Deja, niño, el salinar
del fondo, y súbeme el cielo
de los peces y, en tu anzuelo,
mi hortelanita del mar.
Luis Gonzaga de la mar,
¡qué fresco era tu pescado,
acabado de pescar!
Te fuiste, marinerito,
en una noche lunada,
¡tan alegre, tan bonito,
cantando, a la mar salada!
¡Qué humilde estaba la mar!
¡Él cómo la gobernaba!
Tan dulce era su cantar,
que el aire se enajenaba.
Cinco delfines remeros
su barca le cortejaban.
Dos ángeles marineros,
invisibles, le guiaban.
Tendió las redes, ¡qué pena!,
por sobre la mar helada.
Y pescó la luna llena,
sola, en su red plateada.
¡Qué negra quedó la mar!
La noche, qué desolada!
Derribado su cantar,
la barca fue derribada.
Flotadora va en el viento
la sonrisa amortajada
de su rostro. ¡Qué lamento
el de la noche cerrada!
¡Ay mi niño marinero,
tan morenito y galán,
tan guapo y tan pinturero,
más puro y bueno que el pan!
¿Qué harás, pescador de oro,
allá en los valles salados
del mar? ¿Hallaste el tesoro
secreto de los pescados?
Deja, niño, el salinar
del fondo, y súbeme el cielo
de los peces y, en tu anzuelo,
mi hortelanita del mar.
(Rafael Alberti)
1. Vamos a
trabajar con los adjetivos del poema. Para ello vuelve a leer el texto
procurando fijarte bien en los adjetivos que usa Rafael Alberti. Luego
colorearás con tinta azul fuerte los adjetivos del poema que tengan un carácter
valorativo, subjetivo, es decir que no se correspondan directamente con un
adjetivo "descriptivo" realista.
2. Analiza
ahora lo que podrían ser las tres partes esenciales en que el poeta organiza el
poema y explica brevemente lo que aparece en cada una de ellas.
3. Vuelve a
los adjetivos que has marcado y explica en unas pocas líneas cómo se
distribuyen en el poema y qué relación crees que hay entre esa distribución de
los adjetivos y las tres partes en que hemos organizado el poema.
Se
mostrarán unos instantes de la serie televisiva sobre Lorca, dirigida por
Antonio Bardem, desde el inicio del viaje en 1927 al Ateneo de Sevilla, como
motivo del tricentenario de la muerte de Góngora, donde varios poetas leen su
obra entre los que se encuentra Lorca que lee su Romancero Gitano que finaliza
con una gran ovación. (Capítulo 3. “El amor oscuro” Min. 25-31)
En el
fragmento también se menciona a Ignacio Sánchez Mejías, matador de toros
encargado de la organización del viaje, amigo de Lorca que murió por una cogida
de toro. A continuación analizaremos el poema que Lorca le dedica La sangre derramada (Llanto por Ignacio
Sánchez Mejías).
LA SANGRE DERRAMADA
¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!
¡Que no quiero verla!
La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.
¡Que no quiero verla!
Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.
¡Que no quiero verla!
La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!
¡Que no quiero verla!
La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.
¡Que no quiero verla!
Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!
No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes
mayorales de pálida niebla.
No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!
Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!
No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No y no quiero verla
(Federico García Lorca)
Llanto por
Ignacio Sánchez Mejías
1.
Explica
qué significan los versos 2-4 del texto. ¿Por qué pide el poeta que venga la
luna? ¿A qué se refiere?
2.
Indica
a qué subgénero poético pertenece el texto
a) La elegía b) La canción c)
La égloga
3.
El
texto hace un uso abundante de la repetición como recurso intensificador.
Identifica algunos casos.
4.
Analiza
métricamente los versos 6-22. Si prescindimos de la presencia del verso suelto
“¡Que no quiero verla!” que funciona como una especie de estribillo, ¿a qué
tipo de composición corresponden estos verso?
…
Y DECLAMA UN POEMA RÍTMICO. TALLER DE LECTURA
La lectura en voz alta de poesía es una excelente forma de
familiarizarse con ella y de apreciarla. En este sentido, la enorme variedad de
la obra poética del 27 ofrece ejemplos de todo tipo (poesía popular, clásica,
de compromiso social…) que pueden satisfacer los gustos más diversos. Cada
alumno seleccionará un texto de un autor del 27 para ser leídos después en voz
alta en clase. Después se decidirá entre todos quién lo ha hecho mejor y porqué.
-
Distintas
escenas
-
Imágenes
sorprendentes
-
Cosas
que no entiendas
-
Personajes
-
Objetos
![]() |
| CC RTVE |
TEXTO DE RODAJE DE DALÍ Y BUÑUEL
Teníamos que buscar el argumento. Dalí me dijo: «Yo anoche
soñé con hormigas que pululaban en mis manos.» Y yo: «Hombre, pues yo he soñado
que le seccionaba el ojo a no sé quién.» «Ahí está la película, vamos a
hacerla.» En seis días escribimos el guion. Estábamos tan identificados que no
había discusión. Escribíamos acogiendo las primeras imágenes que nos venían al
pensamiento y, en cambio, rechazando sistemáticamente todo lo que viniera de la
cultura o de la educación. Tenían que ser imágenes que nos sorprendieran, que
aceptáramos los dos sin discutir. Nada más. Por ejemplo: la mujer agarra una
raqueta para defenderse del hombre que quiere atacarla. Entonces, éste, mira
alrededor buscando algo para contraatacar y (ahora estoy hablando con Dalí)
«¿Qué ve?» «Un sapo que vuela.» «¡Malo!» «Una botella de coñac.», ¡Malo!» «Pues
ve dos cuerdas.» «Bien, pero ¿qué viene detrás de las cuerdas?» «El tipo tira
de ellas y cae, porque arrastra algo muy pesado.» «Ah, está bien que se caiga.»
«En las cuerdas vienen dos grandes calabazas secas.» «¿Qué más?» «Dos hermanos
maristas.» «¡Eso es, dos maristas!» «¿Y después?» «Un cañón.» «¡Malo! Que venga
un sillón de lujo.» «No, un piano de cola.» «Muy bueno, y encima del piano de
cola, un burro... no, dos burros podridos.» «¡Magnífico!»... O sea, que
hacíamos surgir representaciones irracionales, sin ninguna explicación.
EL CADÁVER EXQUISITO
Cuando los surrealistas lo hicieron por primera vez, la frase
resultante fue: "El cadáver/exquisito/beberá/el vino nuevo".
El primero escribe una frase en un papel y, al terminar, lo
dobla dejando que se vea sólo la última palabra. A partir de ésta, el segundo
participante escribe otra frase y así sucesivamente. Al finalizar, se desdobla
el papel y se lee el resultado.
POETA POR UN DÍA. INSTRUCCIONES PARA CREAR UN POEMA DADAÍSTA.
Las instrucciones son
las que da Tristán Tzara en Siete manifiestos Dadá.
-
Tome
un periódico.
-
Tome
unas tijeras.
-
Elija
en ese periódico un artículo que tenga la extensión que usted quiere dar a su
poema.
-
Corte
el artículo.
-
Corte
enseguida con cuidado cada una de las palabras que constituyen ese artículo y
póngalas en una bolsa. Agite suavemente.
-
Extraiga
luego cada trozo uno tras otro en el orden en que salen de la bolsa.
-
Copie
concienzudamente.
-
El
poema será la viva imagen de usted. Y usted será un escritor infinitamente
original y de una exquisita sensibilidad, aunque el vulgo no lo
comprenda’."
Tristán Tzara en: Siete
manifiestos Dadá
NANAÍSMO. LA PRIMERA VANGUARDIA DEL SIGLO XX
Inspirado en las vanguardias de principios del siglo XX, este
movimiento surge como protesta ante la degradación cultural, y sobre todo
ética, de nuestra actual sociedad. Afirman que "no sólo vivimos una crisis
económica, sino también de valores".
Las vanguardias siguen de moda. Tras su nacimiento y
evolución durante el siglo XX, parecía que iban a ser unos movimientos
posicionados en tan solo un siglo de la historia. Sin embargo, el presente
siglo ya cuenta con su primer movimiento vanguardista: el Nanaísmo.
![]() |
| CC Contraquerencia |
![]() |
| CC Ritmos 21 |





















Comentarios
Publicar un comentario