Los cuatro bloques. Quiero ser teatrero



María Marte, fuente de inspiración

CC Imaginantes




Pequeñas representaciones de libros, materia de la asignatura...canal YOUTUBE.


INSTRUCCIONES PARA SER TEATRERO I

(Sala de usos múltiples/gimnasio) Vamos a calentar la voz y el cuerpo en gran grupo. Situados en círculo comenzamos a caminar cada vez más rápido destensando músculos, estirándonos, etc. mientras articulamos las distintas vocales pronunciadas bajas pero dejando que se vacíen los pulmones al pronunciarlas. Cada vez que la profesora diga la palabra “CAMBIO”, cambiamos de dirección.

Todavía en círculo, realizaremos un juego de imitación. Uno se inventa un sonido que acompaña con un gesto y el resto lo imita, lo repite, después otro vuelve a inventarse un nuevo sonido y un nuevo gesto y el resto vuelve a imitarlo, y así sucesivamente.
Colocados en parejas, recitad vuestra estrofa con un bolígrafo en la boca. Tendréis que conseguir articular todas las consonantes.

Vuelve a recitar la estrofa pero imitando diferentes animales: gato, vaca, ardilla, etc.
Situado frente a la pared (realizaremos esta actividad de 5 en 5 alumnos), recita tu estrofa. Primero bajito y según te vayas separando de la pared, aumenta el volumen.

Repite la actividad anterior, pero si antes sólo tenías que controlar el volumen, ahora también tendrás que experimentar con la velocidad con la que recitas tu texto.

Ahora, tienes que recitar tu texto mientras te diriges a un punto fijo, que hayas seleccionado de la sala (un picaporte, un pequeño desconchón, el borde de una silla, etc.). Cada vez que la profesora dice stop, cambiamos nuestra dirección; elegimos un nuevo punto de la sala.

Lo mismo que en la actividad anterior, pero variando el volumen y la velocidad al recitar y la velocidad al andar.





INSTRUCCIONES PARA SER UN TEATRERO II

CC Dharmacafe



Imagina que tienes que salir al escenario, sabes que estas ante un público, escuchas murmullos, ligeros movimientos, alguna tos. No lo ves, las luces que iluminan el escenario crean sombras en el patio de butacas. ¿Cómo nos preparamos  para subir al escenario?

Vamos a realizar, en el gimnasio una sesión de meditación. Queremos mimetizarnos con el actor, que quiere concentrarse y salir al escenario y actuar. Esta actividad la actividad posterior, lectura dramatizada de Don Álvaro y la fuerza del sino. Ya hemos probado ejercicios de calentamiento de cuerpo y voz, ahora toca preparar la mente, vaciarla para luego rellenarla con nuestros parlamentos. 


Hitorias de cronopios y famas




CC  La primera piedra




INSTRUCCIONES PARA LLORAR



Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.



INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA A UN RELOJ


Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.



INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.





Volvemos a movernos, que de lo contrario se nos duerme el cerebro y el cuerpo solo reconoce la forma de estar sentado, que no activo, que no participativo, que no sujeto pensante. En el gimnasio, escuchamos a los compañeros leer con detenimiento las instrucciones de distintos actos que expone Julio Cortázar. Actuemos como mimos, siguiendo el guion. Volvemos a convertirnos en actores que requieren de su espacio de concentración para volver a salir al escenario.

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